Hola a tod@s.
Ya comenzó el otoño. Las primeras borrascas nos llegan desde el Atlántico y van barriendo la península de oeste a este. Atrás quedó el verano, los calores van desapareciendo y ya apetece pasar más horas en el campo.
Nuevos retos aparecen por el horizonte al igual que las cuerdas de nubes preñadas de agua que vendrán a retoñecer nuestra agostada campiña. Pronto, también por el horizonte, llegará ese coro de voces tan ancestral, ese coro que volverá a retumbar por todos y cada uno de los rincones de nuestras hermosas dehesas. Las grullas están de camino, y no tardarán ya en venir a hacer nuestras delicias durante los meses que pasen entre nosotros, con ellas también llegarán gansos y multitud de anátidas que esperemos engrosen nuestros archivos con miles de poses y de fotos.
Comienza también para muchos las jornadas de comederos. Empezamos ya, o al menos yo, a adecentar el comedero para pequeñas aves que tan buenos momentos me deparó en años anteriores. Hay que prepararlo todo, limpiar y trasegar con posaderos y demás atrezo, para decorar nuestro escenario. Ese, en el que multitud de pequeñas aves, multitud de gente menuda y animosa, habitantes incondicionales de nuestros bosques, vendrán también a hacernos pasar muy gratos momentos tras nuestras cámaras.
Hay que ir habituándolos a ese pequeño aporte de alimento suplementario que le colocamos y que sin duda les hará mucho más llevadera la estación fría. Como siempre me harto de decir, la responsabilidad a de ser extrema con este tipo de comederos. Debemos de ir acostumbrándolos poco a poco y hay que ser muy constantes con su mantenimiento, ya que creamos en estos pequeños duendecillos una dependencia de nuestro aporte alimenticio que hay que mantener a lo largo de todo el otoño y el invierno, para a principios de la próxima primavera y del mismo modo, de una manera gradual, ir quitando este aporte para no producir trastorno alguno a estas pequeñas y bellas criaturas.
Sin duda muchas horas y sesiones dedicaremos durante los próximos meses a fotografiar, currucas, carboneros, petirrojos,herrerillos, trepadores, y todo un sin fin de pequeños personajes que se merecen el máximo de los respetos por nuestra parte y este, empieza como os digo, por ser lo más responsables posibles con este tipo de comederos.
Ojalá que este otoño-invierno traiga buena luz para todos y que un año más disfrutemos de estos hermosos seres atraves del visor de nuestras cámaras. Os dejo con la que es para mi gusto, una de nuestras currucas más bellas, la Curruca Capirotada. En este caso un hermoso macho que el año pasado me hizo pasar grandes tardes con sus insistentes idas y venidas. Fue sin duda una de las estrellas de mi comedero la temporada pasada y espero volver a encontrarme con esta hermosa ave lo antes posible. Una hermosa ave a la que mi padre suele referirse como "la del capirote".
Me gustaría dedicarle esta entrada a él, puesto que es un pilar importantísimo para que mi comedero funcione, ya que los días en que yo no puedo ir a reponer comida por el trabajo o por otras cuestiones, es él quien se encarga de su mantenimiento. Siempre me hace esbozar una sonrisa cuando llega a mi casa y me dice: " esta tarde ha estado por allí la del capirote".
Gracias por todo papá.




