Buena gente

viernes, 3 de enero de 2014

De regreso al olivar



Hola a tod@s.

Con la llegada de los primeros fríos, los olivares tienen lista ya su cosecha anual de aceitunas.
Los olivareros se afanan en acarrear tan preciado producto a cooperativas y almazaras. Poco tiempo después serán molidas para extraer de ellas eso que los más prestigiosos chefs del mundo han dado en llamar "el oro líquido"; nuestro aceite de oliva virgen.

Pero no solo los hombres disfrutamos de este fruto tan nuestro, otros personajes abandonados los campos por los agricultores tras una dura jornada de trabajo, regresan al olivar para aprovechar los excedentes de la cosecha.

Entre ellos un ave que regresa a los olivares cuando la cosecha está lista. El Zorzal Común. Estos recalan en nuestros olivares cada otoño-invierno y son ávidos consumidores de las aceitunas que quedan desperdigadas por nuestros campos tras la recolección.

Pasan entre nosotros la estación invernal regresando a sus cuarteles de cría , situados más al norte, en primavera.

Esta es una época también de comederos. Los aficionados a la fotografía de naturaleza solemos tener nuestros comederos de invierno, donde un sin fin de pequeños y medianos pajarillos acuden a diario para alimentarse con la comida que nosotros colocamos con el fin de poder fotografiarlos y así hacerles más llevadera la dura estación invernal.

Yo he tenido la suerte de que este ejemplar de  Zorzal Común entrase en uno de mis comederos. Es un comedero de tercer año y ya se nota que es mucho más activo entrando un número de especies mayor y dándome alguna que otra sorpresa como la que os presento hoy. 

He de decir que yo jugaba con ventaja, ya que el comedero está situado frente a un olivar y yo había colocado varias aceitunas y un apetitoso caracolillo, justo los ingredientes que conforman el menú de estos túrdidos por estas tierras. Entró como no, a las aceitunas y tras zamparse las tres que le puse y jugar un poco con el caracol, se dirigió al pequeño bebedero que tengo al lado del comedero y se dio un buen baño. Luego salió y se puso en uno de mis posaderos a solearse y secarse un poco mientras me brindó unas estrofas de su armonioso canto. 

Más tarde un par de miradas y adiós muy buenas. Sin duda unos momentos especiales para mi, ya que uno no suele encontrarse con estas especies en mi comedero muy a menudo.

Bueno pues sin más saludos a tod@s y espero que este 2014 sea para tod@s vosotr@s un año mágico de verdad.

Por último quisiera dedicar este post a mi hijo Jorge, inseparable compañero mio de fatigas, que  mañana cumple 11 años y que también disfrutó y se lo paso en grande con este hermoso pájaro. 

Te quiero hijo.

 






















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