Buena gente

martes, 4 de septiembre de 2012

Crónica de un adios anunciado



Hola a tod@s.

Ya están a punto de marcharse hacia el continente negro las bandadas de esas policromadas aves que han llenado de color nuestros campos durante toda la primavera y parte del estío. Unas aves que nos han obsequiado con una sinfonía de color inigualable y que con sus cantos y sus vuelos dan cierto toque de magia a las tierras de iberia.

Muchos son los buenos momentos que nos han deparado, madrugones, alguna que otra desilusión, pero nunca te dejan indiferentes. Este año, yo personalmente, he notado cierto aumento en su población. La colonia que vengo observando desde hace años, ubicada en el corazón mismo del Terruño, ha soportado más parejas que en años anteriores, esperemos que esto no sea solo un espejismo y que efectivamente las poblaciones de este arcoiris alado sigan en aumento.

Ya a últimos de agosto algo flota en el ambiente, los pollos del año junto a los adultos, no paran quietos e incluso se adentran a diario por las calles de mi pueblo posándose en los cables de la luz y es que su instinto les debe de dictar que se acerca el gran viaje. Las migraciones han comenzado y ellos han de regresar a sus cuarteles de invernada en África. Pronto dejaremos de oír el mágico canto de los abejarucos.

Muchos no conseguirán terminar el largo viaje y es que la singladura es peligrosa. Pero los que lo consigan pronto estarán de vuelta para hacernos disfrutar de lo lindo con nuestras cámaras. Se  marchan si, pero con la promesa del retorno.

Gracias amigos por brindarnos tan gratos momentos y espero veros pronto, aquí en el corazón del Terruño siempre tendréis un lugar así como en el mio propio.

Buen viaje señores. 

(Dedicado a mi gran amiga Erika, espero que cuando regresen podamos recibirlos juntos)


























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