Buena gente

miércoles, 1 de febrero de 2017

El sonido del invierno



Hola a tod@s.

Amanece en una hermosa dehesa extremeña. Tras la heladora noche de mediados de enero, la escarcha acumulada crepita bajo el abrazo profundo del sol. El bosque domado reanuda su quehacer cotidiano. Muchas son las voces que se alzan en el encinar, voces que se han convertido ya por estas fechas en los sonidos del invierno. El pitido de las avefrías es el primero en oírse, acompañado por la algarabía de los rabilargos y el cantar cristalino de alondras y cogujadas. Las bandadas de chorlitos dorados también se hacen notar, a la par que los estorninos se empeñan en imitar a todo lo que se mueve. Muchos son los sonidos del invierno, pero para mí el auténtico sonido invernal, la verdadera voz de la estación fría, la sinfonía que inunda la dehesa los duros, fríos y severos días del invierno, es sin ninguna duda, el impresionante trompeteo de las grullas. 

Ya con las primeras luces se las puede oír en su no lejano dormidero, una charca abrevadero en la que pasan la noche centenares, tal vez miles de grullas. El ruido es ensordecedor, miles de gargantas saludan cada mañana al astro rey en un coro ancestral que se viene repitiendo cada amanecer, cada invierno desde la noche de los tiempos.

Las bandadas comienzan a levantarse en un espectáculo sin parangón en esta querida iberia nuestra. Todas marchan, unas a los sembrados, otras a los pastizales, pero la mayoría de ellas parten hacia las dehesas buscando ese alimento tan nutricio, y por que no decirlo, tan nuestro que son las bellotas. Las bellotas de los encinares extremeños con las que van ganando grasas para ir soportando el invierno y para poder, allá por los últimos días de febrero y primeros días de marzo, emprender el viaje de regreso a las tierras del norte donde nacieron. 

¡Ay!  queridos amigos, que sería del invierno sin la mítica voz de las grullas, que sería sin poder ver esas escuadras viajeras que apuntan siempre en una dirección, en la dirección de la supervivencia. Que sería de nuestras dehesas y de nuestra riqueza natural sin la elegancia, sin el porte esbelto de las viejas damas grises.

Mejor no imaginarlo, mejor no pensar en la desaparición de un ave que tan arraigada está a nuestra historia. Mejor no pensar en la desaparición de un bosque tan impresionante, tan importante, tan rico, como son nuestras maravillosas dehesas extremeñas. Mejor no pensar en la desaparición de ese coro atronador , de esa sinfonía de voces tan asombrosa ,que sin ninguna duda, se han convertido en el sonido más impresionante, en el sonido más puro, y en el sonido más característico del invierno español.

Saludos y que la naturaleza os guíe.



































34 comentarios:

  1. Ambiente, luz, calidad. Muy bonitas tomas amigo.

    ResponderEliminar
  2. Para mi el sonido del invierno es el quejido lastimero de los bandos de alcaravanes, cada vez mas escaso en las castigadas llanura de mi campiña.Saludos desde Ecija.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aquí lo son mas las grullas Pablo, pero los alcaravanes también se dejan oír. Un abrazo

      Eliminar
  3. Jero muy buen trabajo con las Grullas, un ambiente de lujo y muy buena luz. Un saludo desde Zumaia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  4. Bonitas imagenes en su ambiente preferido, las dehesas con sus bellotas, saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi es donde mas me gusta verlas. Un abrazo Javier

      Eliminar
  5. Hola Jero,menudos fotones querido amigo con una luz de lujo y en un ambiente magnifico,todo un paraiso de aves es tu terruño,lastima que este tan lejos.ya te echaba de menos por este lugar como acostumbrado a verte.Gracias por interesarte por mi salud querido amigo la cosa no va muy bien que digamos mis riñones estan cada vez peor pero yo voy resistiendo y la fotografia es la que me ayuda a olvidar de mi enfermedad.Un fuerte abrazo compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras amigo. Siento de verdad que no estés mejor. Ojala se vayan ya estos fríos y el bien tiempo te ayude a recuperarte un poquito. Un fuerte abrazo y tu sigue luchando, con fuerza

      Eliminar
  6. Preciosa manera de volverte a ver por el blog, tanto por las fotos como por el texto tan propio de alguien que ama su tierra.
    ¡Un abrazo de linse!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y con locura Charly, como tu a la tuya. Un fuerte abrazo de linse y espero dejarme caer mas a menudo.

      Eliminar
  7. Hola Jero,

    impresionante el relato que ha conseguido trasladarme a ese preciso momento en el que, esa grulla, cruza volando entre las encinas con la luz del amanecer... Las grullas son unos seres increibles, mágicos, que para los que sabemos valorarlas representan, como tú bien dices, la esencia del invierno en Iberia. Ojalá sigan volviendo cada año a pasar el invierno, a dibujar siluetas en el cielo del atardecer y a inundar el campo con sus míticos trompeteos, por muchas generaciones más.

    Abrazos maestro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojala querido amigo no dejemos de escuchar la que para mi es sin duda la voz del invierno. Un fuerte abrazo Isra

      Eliminar
  8. Grandes tus palabras, grandes como tus fotografías, grandes tus vivencias, grandes como tu.

    Un abrazo amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  9. magnifica serie unas fotos estupendas.un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Gran serie la que nos muestras, acompañada de un buen relato. Gran trabajo.
    Un saludo Jero.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...